Riesgos y precauciones de una cirugía

Toda operación lleva algún grado (sea mayor o menor) de riesgo e imprevistos, más aún si las cirugías estéticas son muy prolongadas y difíciles, por lo tanto antes de someterse a una intervención debe tener muy claro cual es su riesgo específico.

Antes de operarse asegúrese de que se le hayan aclarado sus riesgos personales para la cirugía que se le realizará, no existe una operación sin riesgos, pero éstos son aceptables y menores que los beneficios previstos, en la mayoría de los casos.

Para disminuir los riesgos se debe realizar consulta completa previa a la operación con examen médico que descarte enfermedades o condiciones que dificulten los buenos resultados. La consulta se complementará con exámenes de laboratorio y si es necesario ínter consulta con otros médicos por ejemplo el internista para problemas de hipertensión o diabetes y otros.

La operación se debe efectuar en una sala de operaciones con los requisitos indispensables. La sala debe estar dentro de una institución que pueda ofrecer apoyo en caso de emergencia como posibilidad de transfusión, transporte y cuidados especiales o intensivos en caso necesario.

Una adecuada elección de su cirujano y sitio donde va a operarse pueden disminuir significativamente los riesgos. Seguir al pie de la letra las instrucciones de su cirujano y los cuidados después de cirugía será de extrema importancia.

Tómese el tiempo necesario de recuperación según se le aconseje después de la cirugía, no vuelva rápidamente al trabajo ni haga viajes que puedan dificultar la recuperación normal.

Tome su decisión con responsabilidad

La persona que decide someterse a una intervención quirúrgica estética debe estar emocionalmente estable y contenida, no depositar falsas expectativas en la operación (tales como recuperar una pareja, o tener más éxito laboral o en las relaciones personales) y estar preparada para afrontar el cambio de imagen posterior a la operación.

El cirujano debe saber descubrir aspectos psicológicos ocultos por el paciente y que puedan tener influencia en la buena evolución de una cirugía estética. Un paciente que se encuentra en un estado de depresión no está en condiciones de ser operado, los problemas familiares o personales no pueden ser revertidos por por un médico o una cirugía.

También es importante tener la aprobación de la familia del paciente para que lo acompañe adecuadamente; de lo contrario no compartirán la alegría de un buen resultado ni lo apoyarán en el caso de que surgiera algún inconveniente.

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