Implante de cabello
La caída del cabello es un mal que aqueja tanto a hombres como a mujeres, aunque en mayor medida a los hombres. En los últimos 10 años, el implante de cabello o transplante capilar se ha convertido en el centro de interés de las consultas. La principal causa de la pérdida de cabello en el caso de los varones, es sin dudas la herencia y en el caso de las mujeres, la menopausia puede ser la causal del raleamiento y pérdida del cabello.
Si bien las técnicas y procedimientos para implantar cabello son varias, la cirugía de implantes de cabello no es una alternativa para aquellas personas que padecen de calvicie total. Quienes decidan someterse a este tipo de procedimiento deben contar con un crecimiento sano de cabello en la parte posterior de la cabeza, como así también a los lados, ya que esas zonas se constituirán en donantes de cabello y será de donde se extraigan los colgajos e injertos.
En qué consiste la cirugía de implante de cabello
La cirugía de implante de cabello consiste en quitar una franja de cuero cabelludo de la parte posterior de la cabeza, debido a que ésta es una región en la cual el cabello es permanente y no se cae. A partir de allí se obtendrán micro injertos (unidades de cabello) los cuales son cuidadosamente implantados en las zonas desprovistas. Previamente a llevar a cabo el procedimiento, el cirujano deberá brindar a los pacientes toda la información acerca de la técnica y los posibles resultados.
El implante se lleva a cabo con anestesia local y es un tratamiento ambulatorio. Al utilizarse cabellos del propio paciente, el resultado es muy natural y permanente. El post-operatorio requiere cuidados simples e implican pocas o casi ninguna molestia a los pacientes, quienes pueden reintegrarse a sus actividades diarias de inmediato. Dependiendo del grado de calvicie de cada paciente se requerirán entre 2 y 3 intervenciones.
Complicaciones del implante de cabello
Es factible que el implante de cabellos acarree algunas complicaciones como por ejemplo el desigual crecimiento, lo que habitualmente suele suceder al colocarse el implante al lado de una zona rala, pero que es subsanable con una cirugía adicional. Al tensionar el cuero cabelludo en algunos procedimientos, pueden presentarse hemmorragias o cicatrices anchas e incluso ambas cosas. Eventualmente, aunque no es habitual, puede producirse el rechazo del injerto, en cuyo caso se deberá repetir la cirugía. Como en la mayoría de las intervenciones quirúrgicas, el riesgo de infección siempre está latente, para lo cual deberá ingerirse la medicación recetada por el médico.
